Fotografía: La Valencia Insólita
Enero de 1937, Guerra Civil. El primer bombardeo sobre la ciudad de Valencia por parte del bando nacional convirtió en prioridad la defensa pasiva de la capital habilitando casi 200 sótanos y construyendo 41 refugios antiaéreos de carácter público.
El acceso a los refugios se regía por un sistema de sirenas que avisaba de los inminentes ataques aéreos; hasta nuestros días solamente ha llegado una de ellas: la situada en la azotea de un edificio de la plaza del Pintor Segrelles, frente a la Finca Roja.
Fotografía: La Valencia Insólita
Aprovechando la excusa del cambio horario durante esta madrugada, que mejor plan que acercarnos al Puerto a visitar (precisamente) el Edificio del Reloj.
Este edificio de delicada factura es la entrada al puerto tanto para los viajeros que llegan por mar como los que acceden desde la ciudad. Inaugurado en 1916 como estación marítima, debe su característico aspecto afrancesado –acentuado por su cubierta en mansarda con lucernarios– a que fue construido a imitación de la Gare de Lyon de París.
Aunque en sus buenos tiempos albergó todos los servicios imprescindibles para los viajeros como despacho de billetes, facturación de equipajes o una sala de esperas para 150 personas, en los años 80 perdió su función original con la construcción de una nueva estación marítima anodina y funcional.
Fotografía: Google Maps
El Convento de Santa Clara se encuentra en la avenida de Pérez Galdós. Se trata de un edificio religioso construido en 1911 por el arquitecto Ramón Lucini, en estilo historicista medievalista. Destaca por su cerramiento de muros de mampostería careada mixta con recercado de huecos que remite directamente a la arquitectura teresiana y por la iglesia neoclásica a la que se accede por un pequeño atrio.
Existe en Valencia la tradición de que las falleras depositen huevos en el convento como ofrenda a la patrona del buen tiempo, (y también de la televisión y las telecomunicaciones, por cierto) rogándole que no llueva durante las fiestas.
Este año la ofrenda ha debido ser generosa, puesto que las lluvias que amenazaban con aguar la semana fallera remitieron justo antes de la plantá…
Fotografía: Vicent M. Pastor /Levante EMV
Recientemente ha tenido lugar un extraño fenómeno en la playa del Perellonet. Han emergido de la arena casi un centenar de pirámides de hormigón de dos metros de altura, que jalonan la primera línea de playa.
No se trata un vestigio de civilizaciones remotas, ni de un modo de comunirse con seres de otros planetas. En realidad forman parte de la escollera que se construyó en los años 60 para proteger el litoral del oleaje y que con el paso de los años habían quedado sepultadas bajo la arena. Pero ahora, los fuertes temporales de las últimas semanas las han sacado de nuevo a la superficie, creando una estampa de irreal belleza.
Fotografía: La Valencia Insólita
Hace un tiempo hablábamos de la cisterna romana que se encuentra en el interior del restaurante La Moma en la calle Corretgería. Recientemente, en el mismo local se ha descubierto bajo una losa una galería subterránea, de la cual se especula (a falta de pruebas documentales) que pudiera tratarse de un tramo de un supuesto pasadizo secreto que llegase a la Catedral.
Parece más probable que sea de origen romano y por lo tanto pertenezca al propio sistema de conducción de aguas de la cisterna. Sea como fuere, el espacio ha sido habilitado y decorado con objetos antiguos y puede ser observado a través de una claraboya de cristal.
Fotografía: Wikipedia
Un extraño depósito industrial emerge en la esquina del jardín de la calle Fuencaliente, entre las avenidas del Puerto y Baleares. Se trata de un gasómetro de la antigua fábrica de Gas Lebon, que estaba ubicada en los terrenos que actualmente ocupan el jardín y las fincas colindantes.
El nombre de Gas Lebon se debe a Charles Lebon, industrial francés que en 1843 creó la primera fábrica de gas en España. Fue en Barcelona, y tan solo un año más tarde se inauguraba en Valencia (concretamente en la Glorieta) el alumbrado público con farolas de gas. A finales del S. XIX cuando el alumbrado comenzó a funcionar con energía eléctrica la utilización del gas se orientó a la producción de agua caliente para consumo y calefacción.
Las primeras instalaciones de Gas Lebón en Valencia se encontraban a la altura de la calle Grabador Esteve, pero con motivo de las obras del Ensanche de Valencia, en 1867 se decidió construir una nueva fábrica cerca del Puerto, de la cual permanece como recuerdo este gasómetro.
Fotografía: Google Maps
Seguro que te has preguntado alguna vez por la función de las dos antiguas torretas que flanquean el inicio del Paseo de la Alameda. Fueron construidas en 1714 para alojar a los encargados del cuidado y mantenimiento de los jardines de la Alameda, así como de las huertas cercanas. Están dedicadas a San Felipe (la más cercana al rio) y a San Jaime.
Están formadas por dos cuerpos prismáticos rematados en un chapitel piramidal de tejas vidriadas de color azul cobalto. Sus fachadas están adornadas con los blasones de las familias más influyentes de la ciudad en el momento en su construcción. También figura el escudo de armas del Rey Felipe V de Borbón, que contrasta con la arquitectura de las torres que recuerda claramente a la de algunos edificios de la dinastía los Austrias, especialmente en la ciudad de Madrid.
Junto a estos adornos heráldicos, luce un extrañísimo escudo de la ciudad de Valencia con las eles invertidas y un rat penat barrigón con más aspecto de chimpancé que de murciélago.
Fotografía: La Valencia Insólita
Durante los últimos días y a raíz de la negativa de la Consellería de Transparencia a la solicitud por parte de un particular de pasar la noche en sus instalaciones para investigar supuestos fenómenos paranormales, ha vuelto a poner de actualidad uno de los lugares encantados más emblemáticos de Valencia: La antigua clínica maternal de la Alameda conocida popularmente como La Cigüeña.
El edificio, sede de la consellería, es fruto de la remodelación llevada a cabo en 1951 por el arquitecto Antonio Gómez Davó, que imprimió a la reforma un marcado estilo casticista. Su denominación popular se debe a la escultura de una cigüeña en la fachada.
Cobró cierta fama cuando en 1990 la prensa se hizo eco de las apariciones de un ente sobrenatural que pronto sería conocido como La Dama de Rosa. Relataban los testigos haber escuchado llantos de un niño y observado la presencia de una mujer vestida con un camisón rosa que vagaba por los pasillos en busca de su hijo. Hubo quien la identificó con Lourdes, una madre que murió de parto en la época en que el edificio fue clínica maternal…
Fotografía: La Valencia Insólita
En el Paseo de la Pechina, a la altura de la antigua cárcel de mujeres, el pretil del rio rompe su largo trazado creando un recoveco a modo de balcón sobre el antiguo cauce del Turia. Frente a él se conserva un banco de piedra que data de 1756, según reza la inscripción que aparece tallada en su respaldo.
Desde este banco los magistrados de la Junta de Murs i Valls de Valencia (institución de origen medieval encargada de la construcción y mantenimiento de las obras publicas de la ciudad) controlaban y registraban el paso de maderas procedentes de la comarca de los Serranos que eran conducidas flotando sobre el rio por ganxers hasta el embarcadero que había aguas abajo.
Fotografía: La Valencia Insólita
Pasear por la huerta siempre es motivo de satisfacción. Ese sano contacto con la naturaleza supone, además, una fuente de conocimiento y de descubrimientos singulares. Acequias, molinos, ermitas… conforman un patrimonio etnológico muy valioso que se remontan a tiempos inmemoriales. Antiguos elementos de señalización como son los mojones de delimitación del término municipal, por ejemplo, son vestigios que evocan la época foral.
Un rosario de pedres de fita delimita el tramo del camino de Almàssera a Meliana que limita con la pedanía de Cases de Bárcena. Son pequeños bloques de piedra caliza del siglo XVIII, algunos de ellos con el escudo de Valencia en su cara exterior.
En la huerta sur, y concretamente en el entorno del Parque Natural de la Albufera, se conservan cuatro mojones de deslinde del periodo en el cual el lago perteneció al patrimonio de la Corona Real. Tres de ellos, de planta triangular, son de 1761, y el cuarto, de forma prismática, data de 1807 y bien pudiera representar un traspaso territorial de la Corona a Manuel Godoy, ministro de Carlos IV.
Un patrimonio que si no lo conservamos, corre riesgo en convertirse en tan solo un hermoso recuerdo.
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