Fotografía: La Valencia Insólita
Un año más celebramos la festividad del santo patrón de nuestra ciudad y como siempre retomaremos la clásica conversación de si la fiesta es de “cruces para dentro” o de “cruces para afuera”. De las cruces de término de la ciudad de Valencia ya hemos hablado en otras ocasiones. Pero hoy nos vamos a detener ante la más desconocida de ellas: la situada en el Camí Vell de Picassent.
El Camí Vell de Picassent partía antiguamente del Cementerio General y atravesaba la Huerta de Favara en dirección a la población de Picassent. Las obras del cauce nuevo del Turia fragmentaron el curso del camino. La cruz se halla en un tramo de este camino situado entre la carretera de Alba y la V-30, interrumpido por la autovía y sin salida a esta. Su tipología es similar al del resto de cruces históricas de la ciudad y podría tener sus orígenes en los siglos XIV o XV. Junto al crucero, un puentecillo sobre una acequia da acceso a la parte trasera de la Ermita de la Aurora, cuyo empedrado esta presidido por otra cruz muy curiosa.
Al no ser lugar de paso, su emplazamiento convierte a este conjunto en un lugar secreto y casi invisible de bucólica belleza.
Las décadas de los años 60 y 70 supusieron para Valencia una época de expansión urbanística que se tradujo, entre otras intervenciones, en la construcción de un buen número de polígonos de viviendas sociales. Entre todos ellos, existe uno que merece ser recordado por lo audaz y visionario de su proyecto y lo insólito de su construcción, el denominado 8 viviendas experimentales del Polígono de Campanar (también conocido por el prosaico termino de M-IV).
El proyecto fue un encargo del Ministerio de la Vivienda al prestigioso arquitecto Fernando Martínez García-Ordóñez y a su estudio GO.DB, autores de obras pioneras como el Colegio Guadalaviar, Nuevo Centro o el edificio de Lanas Aragón. Para su construcción se utilizaron materiales novedosos como resinas y poliéster, e ingeniosas soluciones técnicas como la unificación de estructuras y cerramientos o la creación de zócalos huecos para el paso de instalaciones eléctricas. Pero la innovación más relevante fue sin duda la fabricación de módulos prefabricados que luego eran ensamblados mediante una grúa puente. Estos módulos eran construidos en la misma parcela de la obra como si de una de industria se tratase, mediante tres cadenas de montaje que discurrían sobre 1000 metros de vías suministrados por Renfe. Cada una de las viviendas constaba de 10 módulos y el tiempo total estimado de montaje y ensamblaje era de únicamente 18 horas por vivienda.
El 22 de Noviembre de 1968 se realizó una demostración ante las autoridades en la cual se ensambló una vivienda en solamente 2 horas. En Junio del año siguiente se entregaron las viviendas terminadas a sus propietarios, trabajadores del propio estudio de arquitectura.
Por desgracia, la iniciativa no tuvo continuidad debido a los altos costes económicos de su construcción. Pero aun hoy en día podemos admirar este curioso experimento arquitectónico que permanece habitado y en buen estado de conservación. Encontraremos este grupo de viviendas en la calle Bergantín, en el actual barrio de Tendetes, justo a espaldas del edifico del PROP.
Fotografía: Google Maps
Existen lugares anodinos que un día se tornan insólitos gracias al uso extravagante que se hace de ellos. Hablábamos en una ocasión de una estación subterránea inundada de la inacabada línea T2 de Metrovalencia, y que alguien convirtió en “rio navegable” al aventurarse a surcar sus aguas en una barca hinchable.
Esta misma línea de metro, cuyo proyecto era unir el centro de la capital con el barrio de Nazaret y cuyas obras siguen paralizadas, se ha vuelto a convertir en noticia recientemente debido al uso peculiar que se ha hecho de ella.
Durante la pasada Nochevieja la estación de la calle Alicante se transformó en una discoteca improvisada en la cual alrededor de 400 personas celebraron una rave ilegal a ritmo de techno hasta que fueron desalojadas por la policía.
Rio subterráneo, discoteca ilegal… extrañas utilidades para una estación de metro. ¿Cuál será la siguiente? Se admiten sugerencias.
Fotografía: Mihael Grmek/Wikimedia Commons
La imagen más icónica del inicio del Año Nuevo es la de las campanadas en la madrileña Puerta del Sol, donde miles de personas se agolpan sobre el famoso kilometro 0, punto que señala el inicio de todas las carreteras nacionales españolas.
Pues bien, Valencia también cuenta con su propio KM. 0. La Plaza de la Reina es el punto neurálgico de donde parten las carreteras radiales dependientes de la Generalitat Valenciana y la referencia para la numeración de las calles de la ciudad. Como hecho anecdótico, podríamos reseñar que esta plaza se colocó el primer semáforo que tuvo Valencia. Fue en 1930, y era controlado por un guardia urbano, que a su vez fue también el primero de su oficio en la capital.
La Plaza de la Reina también tiene su origen en un principio de año, el de 1878. El 23 de Enero de ese año se unieron en matrimonio el Rey Alfonso XII y Doña María de las Mercedes. Ese mismo día, y entre otros actos conmemorativos, el Ayuntamiento inició el derribo simbólico mediante una piqueta de plata del Convento de Santa Tecla y edificios colindantes, que daría lugar a la futura plaza.
Una plaza dedicada a una reina, María de la Mercedes, de reinado efímero, puesto que moriría apenas seis meses después de su boda a la temprana edad de 18 años. Una figura histórica que quedaría en la memoria colectiva de generaciones venideras gracias a coplas populares como ¿Dónde vas, Alfonso XII? o inmortalizada en la voz de Concha Piquer en el Romance de la Reina Mercedes.
Fotografía: Cultur Plaza
Entre los libros que la revista Cultur Plaza recomienda para regalar en estas fechas, se encuentra La Valencia Insólita, al cual Joaquín Guzmán dedica una breve pero efusiva reseña.
Aquí podéis leer el artículo: https://buff.ly/2ioLxPZ
Fotografía: La Valencia Insólita
Entre las múltiples maravillas que atesora el Palacio del Marqués de de Dos Aguas, (sede del Museo Nacional de Cerámica) hay una que puede visitarse en fechas navideñas. Se trata de un espectacular belén napolitano s. XVIII, uno de los pocos de este estilo que existen en España.
Está compuesto por 29 figuras de diferentes tamaños, que oscilan desde los 10 centímetros las más pequeñas a 40 las piezas principales. La construcción de las figuras es realmente curiosa debido a la variedad de materiales utilizados parta las mismas: alambre recubierto de estopa para los cuerpos, terracota para las cabezas, madera para las extremidades y vidrio para los ojos. Asimismo, los atuendos de las figuras se adornan con tejidos como telas, rasos y sedas y adornos de gran riqueza como perlas, marfil o plata.
Ahora que se cumple un año de la publicación de nuestro libro, que mejor manera de celebrarlo que anunciando que la cuarta edición acaba de aparecer en las tiendas. Como tantas veces, no nos cansamos de agradeceros vuestro apoyo e interés, que han hecho posible que esta criaturita que nació hace apenas un año vaya creciendo con buena salud y paso firme.
Aprovechamos la ocasión para desearos de corazón que vuestros más insolitos deseos se cumplan el año próximo.
Fotografías: La Valencia Insólita
Hubo un tiempo, no tan lejano, en que de Nazaret tuvo una playa que disfrutaba de justa fama entre los bañistas. Durante las décadas de los 40 y 50 el complejo Benimar y el balneario Marazul animaron los veranos de muchos valencianos que se acercaban a disfrutar del mar. Pero aquel esplendor se fue apagando: la playa desapareció, Benimar permanece cerrado y abandonado, y Marazul, tras ser rehabilitado, fue derribado para levantar un nuevo edificio destinado a centro de juventud y universidad popular que apenas recuerda al original.
Este mediodía hemos sido invitados al programa Valencia en la Onda de Onda Cero Radio, donde hemos estado conversando con Merche Carneiro acerca de los refugios de la Guerra Civil en nuestra ciudad. Queremos agradecer tanto a Merche como a Cristina su atención y, sobre todo, su paciencia.
Fotografía: Google
El cuerpo de Peones Camineros fue creado en el S. XVIII para la conservación y mantenimiento de los caminos y carreteras de España. Cada peón, ataviado con su uniforme oficial y su bandolera, tenía asignado un tramo de camino de una legua de distancia (aproximadamente 5 kilómetros y medio), que tenía que recorrer a pie y mantener en perfecto estado. En virtud de una ley promulgada en por Isabel II en 1852 se empezaron a construir unas modestas casillas para alojar a los peones y sus familias. Estas casillas se ubicaban, generalmente, en mitad de la legua correspondiente al peón asignado a la misma.
Todavía es fácil encontrar muchas de estas casillas a lo largo de la geografía española. En Valencia, hallaremos una bien conservada en la avenida de Burjassot, reconocible por el rótulo de “Obras Públicas” en su fachada y por el emblema del cuerpo de Peones en el testero que corona el edificio.
La casilla fue construida para la conservación de la calzada renovada en 1900 del que era Camino Nuevo de Burjassot y posteriormente la carretera comarcal C-234 que atravesaba las comarcas de Horta Nord, Camp de Turia, Serranos y Rincón de Ademuz y finalizaba en la localidad conquense de Santa Cruz de Moya.
Déjanos tu email para que te avisemos al publicar un nuevo artículo.
No enviamos publicidad.
VISITA NUESTRAS REDES SOCIALES: