El Palacio Real de Valencia fue uno de los edificios más emblemáticos que existieron en nuestra ciudad. Construido en el S. XI fue residencia de reyes hasta su derribo a principios del XIX. Se encontraba situado en lo que actualmente es la calle General Elio y dio nombre tanto al puente del Real como a los que fueron sus jardines que hoy conocemos también como Viveros.
En 1810, durante el asedio de las tropas de Napoleón el palacio fue arrasado, pero no por los franceses como pudiera pensarse, sino por los propios españoles que en una desafortunada estrategia militar decidieron destruir el edificio para que no cayese en manos enemigas.
Fue tal el montón de cascotes que se formó que cuatro años después el General Elio ordenó que se cubrieran de tierra y vegetación dando lugar a las “muntanyetes d’Elio” que todavía perviven integradas en los jardines del Real.
Hace unos años una excavación arqueológica en la base de los montículos dejó a la vista fragmentos de una de las fachadas del palacio.
Mucha gente recordará que a mediados de los 80 unas obras de canalización en General Elio dejaron a la vista una buena parte de los restos del palacio que tras diversas polémicas fueron cubiertos de nuevo por el asfalto.
En la parte posterior de las Torres de Serranos es posible observar, a la derecha del arco de paso, una pequeña campana de bronce verdoso.
La campana aunque tiene grabada la fecha de 1662 es mucho más antigua. Procede del Convento de San Antonio que estaba situado en la calle Sagunto. En el S. XIV fue colocada en un torreón de la muralla primitiva y cuando este fue derribado se reubicó en el recién construido Portal de Serranos.
Durante siglos tuvo funciones dispares como avisar de incursiones enemigas o anunciar la fuga de un preso. Durante el ataque de las tropas napoleónicas a Valencia un fragmento de metralla dejó mellado el borde de la campana y desde entonces quedó muda para siempre.
Son varias las imágenes de la Virgen que podemos encontrar en nuestra ciudad, pero una de las más insólitas es una que se halla sumergida en el fondo del mar. Está ubicada frente al espigón del Club Náutico a 10 metros de profundidad. Fue esculpida en bronce por Ignacio Cuartero en 1977 e inicialmente estaba situada frente al faro pero tras unas obras en el Puerto fue restaurada y trasladada a su ubicación actual.
Todos los años, con motivo de su festividad, un grupo de submarinistas hacen una ofrenda floral a la Virgen.
El día 2 de de Mayo de 1808 se produjeron en Madrid los primeros levantamientos populares contra la invasión de ejército francés dando origen a la que se conoce como Guerra de la Independencia.
La sublevación en Valencia tuvo lugar el día 23 a través del simbólico y célebre grito del Palleter que enarbolando su fajín a modo de bandera declaró la guerra a los franceses.
De los enfrentamientos con el ejército de Napoleón Bonaparte todavía quedan huellas visibles en nuestra ciudad. Quizás el ejemplo más emblemático sea el de los cañonazos que recibieron las Torres de Quart y que aún hoy en día podemos observar claramente.
A San Vicente Ferrer se le atribuyen numerosos milagros. Entre ellos, quizás el más renombrado sea el “del mocadoret”.
Cuenta la tradición que el santo estaba predicando en la plaza del Mercat y soltando un pañuelo (mocadoret) al viento dijo a los fieles que escuchaban su sermón que si seguían su vuelo, el pañuelo les llevaría hasta un lugar donde sus habitantes necesitaban ayuda urgente. El pañuelo los guió hasta una casa en la que una familia estaba muriendo de hambre y así pudo recibir la caridad de las buenas gentes de Valencia.
En la fachada del numero 5 de la plaza conocida precisamente como Miracle del Mocadoret existe un retablo cerámico que conmemora aquel milagro.
Al principio de la calle del Rosario existe un amplio edificio construido en ladrillo caravista. Se trata de un molino de arroz de principios del S. XX que fue rehabilitado para albergar dos museos.
Uno de ellos está dedicado a la Semana Santa Marinera y exhibe vestidos de distintas hermandades, estandartes e imágenes procesionales entre otros objetos.
El otro museo está dedicado al Arroz, y gracias a la recuperación de la maquinaria original del molino, hoy en día podemos contemplar de manera interactiva el proceso de elaboración de este alimento fundamental de nuestra cultura gastronómica.
La Iglesia de San Martín alberga la que se ha venido a considerar como obra maestra de la escultura flamenca del Renacimiento en España.
Este grupo escultórico representa a San Martín a caballo entregando su capa a un pobre. Fundido en bronce en Flandes a finales del S. XV, fue una donación de un caballero apellidado Peñarroja. Consta de cuarenta piezas, pesa casi 1500 kilos y es prácticamente de tamaño natural.
La estatua se encuentra situada en una hornacina sobre la portada de la iglesia recayente a la calle San Vicente.
El Copón de Miaja es como se conoce a un bunker construido en la playa del Saler por orden del general republicano Miaja en 1938 como medida de defensa ante un eventual ataque de las tropas franquistas.
El bunker, con más de 500 m2 de galerías, en la actualidad se encuentra sellado, aunque todavía es visible la torreta de 15 metros de diámetro que servía de base para un cañón de artillería antiaérea, procedente del Buque Jaime I, conocido por ser el barco que trajo los restos mortales de Blasco Ibáñez para ser enterrados en su tierra.
Se cuenta que los cañones fueron a parar a la costa gaditana cerca de Tarifa y Gibraltar, donde aún se conservan, aunque en desuso.
El banco de piedra que se encuentra adosado al pretil del rio en la Alameda es posiblemente el más largo del mundo, pues mide más de 1 Km. de longitud. Comienza en el Puente del Real y termina en el de Aragón y solo está interrumpido por los puentes que se construyeron con posterioridad a su trazado.
La Alameda es un paseo histórico que guarda muchas curiosidades de las que, tal vez, hablemos mas adelante.
Pocos son los restos del circo romano de Valencia que se conservan, y menos aun aquellos que se pueden visitar.
Sin embargo, es posible comer literalmente encima de lo que era la arena del circo o bien junto a lo que fue su graderío. Ambos restos son visibles en el restaurante Soho del Mar, situado en la calle del Mar.
En la fotografía se aprecia la zona de la arena bajo las mesas y la pared del graderío al fondo del local con iluminación azulada.
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